Work Hard. Be nice.

lunes, 13 de abril de 2009
Hace unos días me llegó un pedido de libros de Amazon y el primero que leí fue Work Hard. Be Nice. de Jay Mathews.

Antes que nada hace falta aclarar que no se trata de un libro de autoayuda. El libro fue escrito por un periodista de educación y cuenta la historia de Dave Levin y Mike Feinberg, dos graduados universitarios que tras egresarse ingresaron al programa Teach for America, en el que jóvenes universitarios recién recibidos tienen la posibilidad de entrar en las aulas de escuelas primarias y medias como maestros de jóvenes en grupos étnicos y sociales desfavorecidos.

Allí se conocieron y comenzaron a gestar el Knowledge is Power Program (KIPP), que hoy cuenta con más de 60 escuelas en Estados Unidos, y tiene un nivel académico sorprendente, y más aún si se tiene en cuenta el estrato social del que provienen la mayoría de sus alumnos. Las escuelas KIPP son charter schools, colegios públicos administrados por entidades privadas que reciben dinero del estado para funcionar, de modo que son gratuitas pero no necesitan ceñirse al sistema de educación convencional en lo que se refiere a bibliografía, horarios ni programas de estudio.

KIPP no tiene ninguna receta mágica para el aprendizaje: simplemente tienen días de escuela muy extensos (más de 9 horas, sin contar una o dos horas adicionales de tarea para hacer en casa, contra las aproximadamente 6 que tiene un americano promedio) y un alto nivel de exigencia, así como un énfasis muy fuerte en la calidad de los docentes para transmitir y para mantener motivados a los alumnos. El sistema le confiere además una alta importancia a los resultados de los alumnos: es más importante obtener buen rendimiento, que cual es exactamente la manera de lograrlo.

El libro es una excelente crónica periodística (y me gusta mucho el género), muy amena de leer por sus capítulos muy cortos. Conocí el libro cuando Bill Gates lo regaló a la audiencia de TED en su Ted Talk de 2009.

Personalmente me da un poco de escalofríos pensar en un sistema tan pragmático (por llamarlo de alguna manera), pero retrospectivamente me doy cuenta de que yo también pasaba 9 horas por día en el colegio - y no es que haya sido muy ameno - y de que el docente que más me marcó en toda mi escolaridad tenía un perfil en muchos aspectos similar al de los maestros KIPP. No pude evitar al leer el libro revivir las poco ortodoxas técnicas de aprendizaje y motivación de Bernard Desbois, mi profesor de matemáticas de cuarto año, que además de análisis y álgebra nos mostró lo que era realmente una persona que ama su trabajo y le pone todo el empeño necesario. Varios años después recibimos un mail de una asociación de padres de Bangkok preguntando, esencialmente, qué estaba haciendo este tipo con sus hijos, y si era normal lo que estaba pasando: cantos, gritos, aplausos, exámenes semanales y otros excentricismos. La realidad es que de normal no tenía nada, pero fue una de las personas que más me marcaron en todo mi período escolar.

1 comentario:

diegoalg8 dijo...

esta disponible en español, Gracias!

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