Contrastes

jueves, 13 de noviembre de 2008
Todo es relativo, nada es absoluto.
La mente humana es adepta al contraste. Es difícil observar y calificar algo si no es por comparación con otra cosa. Sentimos frío al salir de una ducha caliente, la Coca-Cola parece desabrida después de un chocolate, es un placer pararse después de mucho tiempo sentado, así como lo es sentarse después de mucho tiempo parado.

Contrastes y fotografía

En fotografía es una preocupación usual el problema de separación: tenemos un objeto que queremos fotografiar, pero el fondo "queda feo" y nos arruina la imagen. Un estudio fotográfico es lo último en separación: nos permite elegir el fondo sobre el que aparecerá el sujeto. Sin embargo, hay muchos tipos de fotografía en los que el uso de un estudio no es viable. Objetos como árboles y montañas son difíciles de convencer, y la gente en la calle suele desconfiar cuando un extraño les pide que "los acompañe a un lugar".

¿Qué herramientas tenemos para separar?

La separación se produce por contraste de algún tipo. Existen muchos tipos de contraste, pero en particular nos interesa el contraste visual, que es aquel que afecta a la imagen como imagen, y más allá del significado que tenga.

Contamos con 3 herramientas primordiales para obtener contraste visual:
  • La profundidad de campo
  • El color
  • El valor o brillo


El contraste visual no es la única forma de contraste efectiva. La observación del contraste no-visual (el que podríamos llamar contraste de significado o contraste semántico) le valió a Spencer Platt el galardón World Press Photo of the Year de 2006.

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